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¿Por qué dejamos de creer?

¿Por qué dejamos de creer?

¿Cómo alguien que estuvo tan cerca de Dios puede llegar a estar tan en contra de lo que creyó? ¿Qué puede causar que una persona cambie tan radicalmente sus valores y principios?

Desde que tuve más consciencia de la seriedad de la vida, he tenido distintas experiencias con amigos, conocidos y personas muy queridas encontrándose una y otra vez desechando la vida cristiana. Y me cuesta mucho entender. Últimamente han vuelto estas preocupaciones: ¿Cómo alguien que estuvo tan cerca de Dios puede llegar a estar tan en contra de lo que creyó? ¿Qué puede causar que una persona cambie tan radicalmente sus valores y principios?

Lo que más me preocupa no es simplemente verlo en las personas cercanas a mí. Me preocupa que a mí me llegue a suceder. Parece loco, pero si le ha pasado a otros, ¿qué impide que a mí o a ti también nos suceda? ¿Hay algo que se pueda hacer para evitar que esto me pase?

Pienso hablar más sobre este tema en otros posts, pero en este momento quiero centrarme en una forma específica en que se llega a esta situación.

En este periodo en el que he pensado sobre el asunto, encontré una pequeña luz que podría indicar, si no la única causa, al menos, es una de las grandes causas. Y fue cuando con unos amigos nos tocó visitar a chico que recientemente había rechazado totalmente el cristianismo. Por supuesto, buscamos su amistad y compartir más que simplemente asuntos religiosos con él, y en la confianza que se abrió le pedimos que nos contara qué había decidido y qué cosas lo habían llevado a tomar esas decisiones. Me llamó mucho la atención lo que nos contestó. Lo que él dijo fue que por mucho tiempo había estado orando e intentando escuchar la voz de Dios para que le mostrara qué hacer de su vida y cuál era el plan que tenía para él (pienso que muchos de nosotros podemos identificarnos con ese proceso de búsqueda, lo interesante fue lo que sucedió después). Dado que pasó el tiempo y nunca recibió una respuesta, se chasqueó y decidió tomar su propio camino. Como Dios no le había contestado, aunque él estuvo dispuesto a hacer lo que Dios determinara mejor para él, pues, decidió que tal Dios no existe, y si existe, no es como lo había entendido desde pequeño.

-Vamos, ¿no puedes dar un caso más exagerado?- Pueden estar pensando ustedes. ¿Pero saben qué? Esto es mucho más común de lo que puedan imaginar.

Nuestro mundo de cristianos se está llenando de personas sin respuestas. De chicos que no sienten o no perciben las respuestas de Dios sobre sus preguntas más vitales. Y es que este chico no es el único. Estos últimos años ya he conocido bastantes amigos que en su búsqueda de la voluntad de Dios se extravían: jóvenes líderes de iglesia, colportores, amigos, etc. Esto me hace pensar que estamos llenándonos de cristianos que no han sido capaces de construir una comunicación fluida con Dios. Esto, estimados, ¡es espantoso! ¿Saben por qué? Porque estos chicos no son los extraños que nunca han tenido una relación con la fe cristiana, la mayoría son chicos que han nacido en hogares cristianos y educados en entornos llenos de influencias religiosas. Aunque sonará un poco fuerte, creo que es bueno hacernos estas preguntas: ¿qué es lo que han aprendido en nuestras familias, iglesias, colegios, universidades o instituciones cristianas? Tal vez han aprendido liturgia, han aprendido música, amistad, valores, ¡hasta saben que lo primero que deben buscar es la voluntad de Dios para sus vidas! Pero, ¿de qué sirve esto, si finalmente no han aprendido a comunicarse con Dios? Pueden buscarle, pero no saben reconocer sus respuestas y la religión llega a ser para ellos una farsa. Pienso, que muchos de nosotros hemos aprendido un concepto falso de cómo es la verdadera comunicación con Dios.

No quiero que piensen que la culpa la tienen las iglesias, los centros de educación o las instituciones. Pienso que las cosas se han configurado para que comiencen a suceder estas cosas, fruto del fin de los tiempos y del trabajo que está haciendo el Enemigo de Dios para que perdamos nuestra salvación. En gran parte pienso también que la familia tiene una gran responsabilidad en el asunto, pues la imagen de nuestros padres forja la estructura mental que nos permite asimilar en mayor o menor medida a Dios, pero no quiero explayarme en este asunto ahora.

Hoy sólo quiero introducir este punto importante: Nos estamos perdiendo porque no hemos aprendido a comunicarnos con Dios, ni a hablarle ni a escucharle.

El otro día, un amigo me mencionó esta cita de Elena de White que me confirmó la importancia del asunto, la comparto aquí con ustedes:

¡Oh, si cada cual conociera por experiencia propia cuánto del descanso prometido por el cielo puede lograr el alma ahora mismo mediante la oración sincera! Si alguien no ha aprendido esta lección, es mejor que no trate de aprender ninguna de las otras lecciones de la vida hasta que aprenda ésta en la escuela de Cristo”. [Cada día con Dios, p102]

Estimados, ¡la comunicación a través de la oración es tan importante que no debiéramos preocuparnos de aprender otro asunto si no hemos sabido construir esta relación!

¿Será que esta comunicación con Dios de la que habla Jeremías ya no es posible tenerla hoy? ¿Acaso Dios ya no responde? ¿Son todas mentiras? ¿Son cuentos y fábulas? Amigos, me atrevo a decirles que definitivamente no es así. Si no le escuchamos es, tal vez, porque hemos comenzado a confundir su voz entre el ruido de este mundoHemos, tal vez, aprendido formas erróneas de búsqueda de la voz de Dios. Dios nos habla constantemente y está buscando comunicarse con nosotros.

Mientras escribo esto recuerdo las palabras de Jesús en su oración al Padre: “… y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” [Juan 17:23]. Dios nos ama tanto como amó a su propio hijo Jesús, quien era Dios mismo. ¿Crees que Dios no quiere escucharte, ni contestarte, ni buscar soluciones a tus problemas? Definitivamente no es así.

Si estás pasando por una situación como la que he mencionado me gustaría que confíes en alguien más, busca el apoyo de tus amigos (no cualquiera, de aquellos que sabes que te dirigirán a Jesús), busca orar con ellos, escucharles (por algo se hizo la iglesia, no sobrevivimos sólos). Busca, si tienes la bendición de tener padres cristianos, de hablar con ellos y pedir su consejo. Busca aprender sobre cómo tener una verdadera comunicación con Dios, aférrate a la oración y confía en las promesas de la Biblia, ¡también hay libros excelentes que te pueden ayudar! O si conoces a alguien que está pasando por una situación así, búscalo y acompáñale en el proceso. No podemos seguir permitiendo que más de nosotros sigamos perdiendo a Cristo sin hacer nada para evitarlo.

Pues data: Inicialmente este post le puse: “¿Cuál es el camino que se recorre hasta la desconexión total con Dios?”, pero se lo cambié para que al compartir el mensaje fuera más comprendido.

 

Alex sazo – via monitus es

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