Feliz Sábado 4 | Seis días para nosotros, sólo uno para Dios

Feliz Sábado 4 | Seis días para nosotros, sólo uno para Dios

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios… Por lo tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. Éxodo 20:8-11.

Al mismo comienzo del cuarto mandamiento, el Señor dijo: “Acuérdate”.  Él sabía que los hombres y las mujeres, en la multitud de sus cuidados y perplejidades, se verían tentados a excusarse de satisfacer todo lo requerido por la ley; o que en la presión de sus negocios terrenales se olvidarían de su importancia sagrada. “Seis días trabajarás y harás toda tu obra”, es decir, las ocupaciones acostumbradas de la vida, para beneficio mundanal o para placer. Estas palabras son bien explicitas; están muy claras.

Hermano K. ¿cómo osa atreverse a transgredir un mandamiento tan solemne importante? ¿Ha hecho el Señor una excepción por la cual usted queda absuelto de la ley que ha dado al mundo? ¿Se pasan por alto sus transgresiones del libro de registro? ¿Ha aceptado Dios excusar su desobediencia cuando las naciones pasen  ante él en el juicio? No se engañe ni por un momento con el pensamiento que su pecado no llevará su merecido castigo. Sus transgresiones serán visitadas con la vara porque tuvo la luz y sin embargo caminó en dirección contraria a ella. “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su Señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes” (Luc. 12:46).

Dios nos ha dado  seis días en los cuales hacer nuestra obra y llevar a cabo las ocupaciones comunes de la vida; pero él reclama un día que ha puesto aparte y ha santificado. Nos lo da como un día en el cual podemos descansar del trabajo  y dedicarnos a la adoración y al mejoramiento de nuestra condición espiritual. ¡Que flagrante ultraje es para nosotros robar el día santificado de Dios y apropiarnos de él para nuestros propios propósitos egoístas!

Es la presunción más grave de los seres mortales el arriesgarse a un compromiso con el todo poderoso para asegurar sus intereses temporales insignificantes. Es una violación tan inexorable de la ley usar ocasionalmente el sábado para los negocios seculares como rechazarlo del todo, porque eso hace de los mandamientos del Señor un asunto de convivencia.- Testimonies for the Church,  t. 4, p. 249.

Bendiciones en este nuevo día de reposo.

Estudiante de Agronomía en la Universidad de La Frontera, Temuco. Me gusta pasar tiempo con mis amigos, escuchar música, entre otros. Mi propósito, servir a Dios en primer lugar.

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