Feliz Sábado 2 | El sábado: dedicado para toda la humanidad

Feliz Sábado 2 | El sábado: dedicado para toda la humanidad

“Y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu ciervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley” Nehemías 9:14

Hay quienes que sostienen que el sábado fue únicamente para los judíos; pero Dios nunca dijo eso. Le confió a su pueblo Israel como un depósito sagrado; pero el mismo hecho de que eligiera el desierto del Sinaí y no palestina para proclamar su ley, rebela que su propósito era dársela a toda la humanidad. La ley de Dios la ley de los Diez Mandamientos es tan antigua como la creación. Por lo tanto, la institución del sábado no tiene relación especial con los judíos, que no tenga con todo los demás seres creados. Dios ha hecho que la observancia del sábado sea obligatoria para todos los demás seres creados.

“El sábado”, se dice claramente, “fue hecho para el hombre” (Mar. 2:27). Por lo tanto, cada persona que se encuentra en peligro de ser engañada en este punto escuche la Palabra de Dios en vez de las aseveraciones humanas.

En Edén Dios dijo a Adán acerca del árbol del conocimiento: “El día que de él comieres, ciertamente morirás”. “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; si no sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gen. 2:17; 3:4, 5). Adán obedeció a la voz de Satanás que le hablaba a través de su esposa; le creyó a una voz diferente a la que había proclamado la ley en el Edén. –Exaltad a Jesús, p. 47.

Cada ser humana ha sido colocado a prueba como lo fueron Adán y Eva en el Edén. Así como el árbol de la ciencia fue colocado en medio del huerto del Edén, así el mandamiento del sábado está colocado en medio del Decálogo. En cuanto al fruto del árbol de la ciencia se presentó la prohibición: “No comeréis de él… para que no muráis” (Gen. 3:3). Dios dijo del sábado: no lo profanen sino guárdenlo santamente. “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” (Ex. 20:8). Así como el árbol de la ciencia fue la prueba de la obediencia de Adán, así el 4° mandamiento es la prueba que Dios ha dado para probar la lealtad de todos los suyos. La experiencia de Adán ha de ser una amonestación para nosotros mientras dure el tiempo. Nos advierte que no recibamos ninguna afirmación de boca de mortales o ángeles que menoscaben una jota o una tilde de la sagrada ley de Jehová. –Comentario bíblico Adventista t.1, p.1.120.

Bendiciones en este nuevo día de reposo.

Estudiante de Agronomía en la Universidad de La Frontera, Temuco. Me gusta pasar tiempo con mis amigos, escuchar música, entre otros. Mi propósito, servir a Dios en primer lugar.

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