Halloween, tras la mascara

Halloween, tras la mascara

“…y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien Reprendedlas.” Efesios 5.11. La Biblia está llena de pasajes que instan a reprender y condenar cualquier práctica en honor a las hechicerías y a la adivinación. En las Sagradas Escrituras, estas actividades no son vistas para nada como un juego de niños y desde el antiguo hasta el nuevo testamento se expresa un profundo rechazo hacia este tipo de culto y prácticas de origen y dedicación satánica.

 

En el marco de una fecha en la que millones de personas en el mundo se “entretienen” con esta celebración, los adventistas del séptimo día aprovechamos la ocasión para fijar una condena total hacia una fiesta pagana que rinde tributo a seres y objetos concebidos para rendir pleitesía a las tinieblas

Desde una perspectiva cristiana, la celebración del Halloween no honra a Cristo. Sin embargo en nuestros días es más celebrado que nunca. Muchos adultos Ven esa noche como la única del año en que ellos pueden disfrazarse y actuar tontamente. Pero mientras niños y adultos imitan inocentemente las costumbres celtas, aún mayores prácticas persisten. Las brujas y los satanistas aún consideran Halloween como una de las épocas más fuertes del año para lanzar un hechizo.

El 31 de octubre es el día más importante en el año satánico. Es el día en que toda la iglesia satánica celebra el nacimiento o rebelión de satanás. Es el día en que se requiere a los seguidores un sacrificio humano en especial de un niño.
También marca el Año Nuevo de los Celtas, antiguo culto de brujos y druidas de Gran Bretaña. En esta fecha terminaba la época de las cosechas. Ellos tenían las siguientes creencias:

El 31 de octubre de noche, era un intervalo entre los dos reinados. Las barreras entre lo natural y lo sobrenatural dejaban de existir y los muertos aprovechaban para deambular por el mundo de los vivos, a veces interfiriendo violentamente sus asuntos.

Por este motivo el festival del 31 de octubre era considerado el “Festival de la Muerte”. De ahí también los colores de esta festividad: el naranja representa al otoño, y el negro, representa a la muerte. En este día, el dios de los celtas llamaba a los espíritus de los malvados que habían muerto en ese año. Al mismo tiempo, otros espíritus recorrían los campos atacando a las personas. La noche del 31 de Octubre, era una noche de horror para el pueblo celta: podían ser atacados por fantasmas, malos espíritus y demonios, y por los mismos sacerdotes druidas. Era el momento de los sacrificios humanos. Hombres, mujeres, ancianos y niños eran llevados a
la fuerza y encerrados en grandes cajones de madera y paja. Allí los sacerdotes les prendían fuego. Luego de estos sacrificios, los sacerdotes tenían una comida de acción de gracias, junto a las cenizas.

LA COSTUMBRE DE PEDIR GOLOSINAS DE CASA EN CASA
Los celtas tenían sacerdotes satánicos, llamados Druidas. Los druidas existían en Gran Bretaña, Roma y Grecia. El 31 de Octubre los Druidas iban de casa en casa, demandando ciertas comidas, y aquellos que se las negaban eran maldecidos. Se atormentaba a la gente mediante la práctica de magia negra.
En sus recorridas, los Druidas llevaban grandes nabos o calabazas que habían sido previamente vaciados y tallados con formas de caras y emblemas satánicos. (De ahí el uso de las calabazas con caras talladas) Se creía que cada calabaza contenía al espíritu del demonio que dirigía o guiaba personalmente al sacerdote, era su pequeño dios. Se usaban vestimentas para ocultar la identidad del druida que amenazaba a la gente con maldiciones, si no le daban la comida que requería, de ahí la práctica de disfrazarse.

UN POCO DE HISTORIA: SIGLO VIII 
En el siglo octavo el Papa Gregorio III en un esfuerzo por que la gente dejara de realizar este festival al dios de la muerte, trasladó el Día de Todos los Santos del 13 de Mayo al 1º de Noviembre. El Día de Todos los Santos honraba a los mártires de la persecución de Roma. Pero no funcionó. Nunca sirve cristianizar una festividad pagana. Lo santo y lo pagano no se
mezclan

EL ORIGEN DEL NOMBRE 
El nombre Halloween proviene del hecho mencionado anteriormente del sincretismo católico romano. Derivado de la festividad de “Todos los Santos” en inglés “all holy” o “All Hallow”. Con el tiempo se le agregó la terminación “en”, una abreviatura de “evening”, que significa anochecer,
momento en que comienza la festividad. De allí el nombre “Halloween”.

LA IGNORANCIA DE ALGUNOS CRISTIANOS

Este festival de muerte ha sobrevivido a todos los esfuerzos cristianos de desterrarla. Es una festividad que siempre fue de naturaleza satánica.

Satanás ha seducido a algunos los cristianos poco informados o poco comprometidos a unirse en esta celebración. Hoy está tan difundida y tan bien encubierto su verdadero origen, que los padres no se dan cuenta de lo que simboliza que sus hijos salgan a pedir comida (golosinas), los disfraces, las calabazas talladas y todos los demás adornos de esta celebración pagana.

El 31 de Octubre es el día que esperan todos los satanistas y ocultistas del mundo entero para dar honor a Satanás y para orarle a él pidiendo la caída de la Iglesia de Cristo Jesús y la destrucción de las familias. Es la noche del sacrificio humano a Satanás. Es el mejor
día del año para Satanás. ¡No es un día de una celebración inofensiva!

Un Cristiano comprometido con Dios debería repudiar y rechazar todo lo relacionado con el Halloween y no permitir que sus hijos participen en cultos disfrazados de inocencia en los cuales se exalta la muerte, el mal y al mismo satanás.

Una alegre niña disfrazada con un sombrero negro de punta y su respectiva vestimenta, difícilmente piensas en la muerte o en los espíritus de los difuntos. Ella piensa en dulces y diversión. Ella está entusiasmada con su disfraz especial. Y espera con ansias el peregrinaje casa por casa.

Los comerciantes también se anticipan al 31 de octubre, la venta de dulces, disfraces, decoraciones y golosinas para fiestas hacen al Halloween una de las temporadas con mayores ventas en el año.

El apóstol San Pablo escribió: “Todo me es lícito”. Él se refería en esa ocasión a la libertad que tenemos de comer, inclusive lo sacrificado a los ídolos, ya que después de todo, los poderes sobrenaturales que se pretenden desatar en la celebración no tienen potestad sobre aquellos que pertenecen a Cristo. Pero a continuación de esa frase Pablo añade otra: “todo me es lícito mas no todo me conviene.” (1 Cor. 8.9).Por tanto es a la luz de esto que los cristianos necesitan examinar cómo celebran el Halloween.

asovecen.interamerica.org – eltuboadventista.com

 

Estudiante de Agronomía en la Universidad de La Frontera, Temuco. Me gusta pasar tiempo con mis amigos, escuchar música, entre otros. Mi propósito, servir a Dios en primer lugar.

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